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Meses habían pasado desde el ultimo encargo que se le fue dado al shinigami oscuro. Su misión "Supuesta-mente" había culminado con éxito mientras el consejo atacaba a los principales puntos de reunión de los terroristas, mientras para calmar a la muchedumbre de la aldea de la arena ascendieron a una joven shinobi a Kage de la aldea. Mientras tanto el consejo seguía manejando desde las sombras a la kage para sus maléficos propósitos. Suna cada vez estaba mas al borde de la pobreza, mientras que los políticos corruptos dominaban a la aldea, haciéndose del dinero y de las mujeres en la polvorienta aldea.
Ankoku Yagami el sicario de la aldea, Se encontraba en la remota oscuridad, un bar de mala fama mientras bebía hasta agotar las reservas de licor del bar. El barman le servia sin prejuicios por que aun tenia miedo del hombre que mato a la mayoría de sus clientes con solo mover un dedo. Pero eso no era el caso de por que este había venido al bar. Un hombre del consejo de sunagakure, se sentó junto a el e inicio un conversación con Ankoku.
-Tu eres el shinigami kuroi de la aldea de la arena si no me equivoco.- Fueron las palabras del concejal mientras sostenía un vaso de ron en su mano derecha.
- ... Puede que si, puede que no. Tal vez el Shinigami kuroi es solo producto de nuestra fantasía o una realidad demasiada exagerada para ser real... - Es lo que dijo Ankoku mientras tomo de la mano del concejal el vaso de ron y se lo bebía mientras lo miraba fijándose en sus actitudes.
- No me engañas sabemos como eres en persona, sin necesidad de tener esas ropas que llevas cuando haces tus encargos. Al parecer un par de terroristas sobrevivieron por culpa tuya.-
Ankoku movio su mano hasta el cuello del consejal a tal velocidad que los ojos de este no lo vieron venir.
- ¿Culpa mía? Mi encargo decía implícitamente recoger información. Si el consejo no puede hacer bien su trabajo debería disolverse, vengo cuestionando hace buen tiempo su trabajo. Si va a hablar conmigo por favor respéteme, por que soy una persona de poca paciencia en estas situaciones.

- Ahgggggg - Fue el sonido que generaba el concejal mientras era ahorcado por la mano de Ankoku Yagami, al momento este fue liberado.
- Esta bien. Fue nuestra culpa. Tenemos un nuevo encargo para ti. Como te dije antes un par de terroristas están planeando esta misma noche atacar a la aldea rodeándola casi en su totalidad. Tu encargo es simple debes matarlos a todos como siempre lo haz hecho. Nadie tiene que darse cuenta y que no quede un cuerpo para la madrugada. Mientras nosotros cerramos las puertas de la aldea para que nadie se filtre o salga y sea capturado.

- Y... ¿La paga es?
- 1200 RYOUS creo que es una muy buena paga, si sigues así te harás rico en poco tiempo.
- Acepto el encargo. Dígame la hora de encuentro de los terroristas.
- 3:45 Am, Shinigami kuroi, Sunagakure cuenta con usted.
Esa fue la conversación que Ankoku Yagami y el concejal sin nombre hicieron.
Como era de esperarse Ankoku llego un par de minutos antes del encuentro, escondido entre las dunas del desierto, mientras estaba cubierto por su mascara y la gabardina oscuro que este llevaba. Poco a poco vigilaba como gente se empezaba a organizar para atacar la aldea de la arena a plenas horas de la noche.
Un hombre de aspecto simple estaba haciendo guardia con mosquete en sus manos esperando ordenes de su jefe terroristas. Ankoku lo tomo del cuello y le corto la garganta con un kunai. En eso tomo imagen mental de la persona cuando estaba viva y tomo su misma apariencia usando el henge no jutsu. Tomo el mosquete y enterró el cuerpo del hombre entre la fría arena. Siguiendo su paso como si nunca hubiera pasado nada. El jefe del hombre lo llamo y este se acerco mientras se infiltraba en un grupo entraría a la aldea por un pasaje subterráneo. Fue ahí que cuando bajaron los mato sin piedad utilizando las garras que escondía en su guantes, haciendo parecer el corte de una bestia salvaje posiblemente un jaguar. Como todo actor Ankoku dijo esto a los jefes terroristas diciendo que su grupo había sido atacado por una bestia de gran proporción de color negro y que "Lanzaba fuego" eran todas historias inventadas por este. Mientras tanto este se quedo con los jefes en la tienda que estos montaron. La mirada de Ankoku cambio y en pocos segundos dijo "Kage Buyou" apareciendo tras el jefe mayor tomo el mosquete disparando atreves del cuerpo del jefe mayor utilizando como un silenciador mientras disparaba al segundo.
- Dos menos falta, uno. - Fueron las palabras que pronuncio luego de matar a dos terroristas en jefes.
En pocos segundos se acerco al hombre con una sonrisa en su rostro disparando le en el cráneo. Por suerte el lugar estaba minado de sellos explosivos, así que dejo caer el aceite del escritorio y lo encendió con encendedor de mano del primer hombre que mato. Salio inmediatamente hacia fuera de la carpa y grito:
-Mataron a los jefes! Nos están atacando. - Simples palabras generaron tanta miedo entre la gente bajando su moral. Aproximadamente 50 hombre entraron a la tienda para ver a sus "Ex-jefes" Sin darse cuenta que faltaba algo en la mesa. El plan que había hecho para atacar sungakure no sato. Mientras tanto Ankoku se alejaba cada vez mas esta vez con otra forma tomada tras matar a otro vigía. El lugar estallo en llamas calcinando todos los cuerpos dentro suyo dejando siquiera rastro de los hombres, es mas al parecer había una fuente de gas bajo el campamento, estallando finalmente en cadena. Por suerte al estar un poco lejano a la aldea no se escucho ruido alguno, así que los hombres que rodeaban la aldea seguían creyendo que el ataque seguía en pie.
Mientras tanto nuestro héroe, El shinigami oscuro veía el contenido del pergamino, mientras meditaba una estrategia para parar este golpe terrorista.
En poco tiempo la mente de tal genio genero una idea. Con un par de sellos de manos se concentro y se generaron 4 copias de el mismo manteniendo el henge no jutsu. Cada uno de estos se movieron directamente a los puntos donde estaban los ninjas nunekin que iban a atacar a la aldea de la arena.
La gente al parecer no le dio importancia su presencia en ninguna de las cuatro secciones, mientras que poco a poco se hacia tiempo de atacar, en cuanto llegara el tiempo que indicara el reloj que hurto del cuerpo muerto, sonara, seria la hora atacar. Como era de esperarse pasaron un par de minutos y empezó a sonar el reloj que categóricamente coloco junto a sus clones en el punto ciego de los soldados. Como todo humano la curiosidad siempre llama la atención pues "La curiosidad mata al hombre y embaraza a la mujer" Curiosamente eso estaba por pasar pues cuando lo hombres se acercaron al alarmante sonido, los clones generaron un par de sellos y aspiraron fuerte, expulsando de sus bocas unas olas vientos cortantes al igual que aquella vez en el bar. Cortando a la mitad tanto de manera horizontal como vertical a totalidad de los hombres. Los terroristas al parecer habían finalmente sidos derrotados. Pero aun quedaba algo. Ankoku esperaba en la puerta de la aldea esperando al segundo grupo que atacaría por frente como ultima opción de los terroristas. Sin misericordia estos lanzaron una gran bola de fuego en conjunto para poder matar al hombre de negro que frente suyo estaba tapando el paso. Ankoku quedo quieto en el mismo lugar mientras este realizo con anterioridad sellos de manos creando una copula tal que esta lo proteja por un corto periodo de tiempo, "Ataúd de rocas" fue lo siguiente que dijo y un par de piedras se empezaron a levantar rodeando al enemigo las piedras se juntaban a velocidad descomunal mientras el hombre solitario estaba ahí parado viendo como sus enemigos eran aplastados y finalmente enterrados bajo tierra y arena. El encargo fue terminado con éxito. Todos y cada uno de los terroristas estaban muertos y los cuerpo fueron calcinados, enterrados y devorados por la fría arena del desierto. Ahora únicamente faltaba informar al consejo de sunagakure que lo había llamado. Pero la pregunta que se hacia era simple "¿como?" El consejo no tenia un lugar explicito donde se juntaran estos y empezaran a manejar a sunagakure desde las sombras.Entonces Ankoku quedo sentado a la par del polvoriento desierto a horas de la madrugada mientras poco a poco el sol empezaba a salir. No fue cuestión de tiempo que apareció un hombre delgado de tez blanca apareciendo entre las puertas de suna, envuelto en una blanca túnica. Este se presento como otro concejal mas y se le entrego el dinero por el trabajo que este había hecho.
- Gracias por hacer nuestro trabajo sucio, shinigami kuroi, ve a descansar te falta.-
-... - Fue el silencio que presento Ankoku tras las palabras del hombre, mientras tomo el dinero y bebió del whisky que tenia en su cantimplora.
Esa era la vida de Ankoku Yagami, una vida donde la muerte, la guerra y la soledad no eran cosas de otro mundo, mas aun el alma de un demonio dentro de un humano. Quien sabe, tal vez algún día el destino le sorprendería con nuevas cosas. Con nuevos momentos y nuevas experiencias. Todo esto termino mientras Ankoku cerraba la puerta de su residencia, mientras la gente madrugadora lo veía como un borracho, sin saber que quien los salvo fue esa misma persona. Pobre la humanidad, juzga un libro solo por su portada.

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