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Las reliquias Perdidas de Takigakure

Una fugaz noche, donde las estrellas danzaban sobre el firmamento iluminando el desierto en aquel momento, lugar donde habitaba la aldea de la arena. Nuestro Héroe, Ankoku Yagami un exelente sicario mejor conocido como "Shinigami Oscuro" La aldea de arena hacia uso de este para sus propósitos pues últimamente los kages de las aldeas habían desechado su titulo como si fuera juego de niños, nuevamente recayendo el poder en el consejo de Sunagakure no sato. El consejo realizaba desde las sombras el control de la aldea haciendo parecer que nunca estaría pasando absolutamente nada. Pero esto ya era de esperarse, y de por si ya lo sabia Ankoku.
Acostado sobre la azotea de su residencia mirando el firmamento fijamente, esperando la vejez venga por el y volver a su antigua forma. Con 21 años de edad trabajando como Ninja "Sicario" de la aldea de la arena, generando una pequeña fortuna, intentando liberarse de las preocupaciones de la vida mientras lo hacia disfrutando su trabajo. En la noche desciende un búho de raros tonos con un pergamino entre sus piernas sellado por el consejo de Sunagakure. "Diciendo que se encontraran con ellos en la torre central de la aldea donde discutirían su próximo encargo. Así que el individuo no tubo otra opción pues de eso vivía de los encargos que el consejo le entregaba. Poniéndose en pie Se coloco sus ropajes clásicos para encontrarse con el consejo. Tomando cierta distancia salio despedido a gran velocidad desde el techo de su hogar dando saltos enormes como todo un ninja experto sobre las casas de gente que vivía en la aldea. En pocos minutos había llegado a la torre donde los esperaban dos hombres sobre el suelo portando un par de lanzas. Ambos hombres le dieron paso a Ankoku Yagami llevándolo hasta al quinto piso es decir el ultimo piso de la torre, tras abrir la puerta una ráfaga de luz ilumino el cuarto, fácilmente uno podía describir a la gente de su alrededor, la mayoría políticos con gran poder, personas con grandes empresas, poder y riqueza, era lo que la mayoría tenia. En el medio de la gran mesa rectangular que los rodeaba estaba el mismísimo líder del consejo. -Toma asiento Shinigami Kuroi, nosotros el consejo estamos aqui reunidos para hablar de tu próximo encargo, ya que eres de nuestra confianza y nuestro mejor sicario, desde aquella vez que eliminaste a los terroristas- Palabras dichas con total confianza ante el individuo vestido de negro.
-... Vayamos al grano, nada de halagos, simplemente quiero saber cual es mi encargo y terminar con esto pronto.- Simple y directo fueron las palabras de Ankoku Yagami, las cuales molestaron al consejo debido a su insolencia.
Haciendo saltar a uno mas del consejo.
-¡Que te pasa cabeza de chorlito! ¡Esta hablando con el consejo mas respeto!- Lanzandole un copa de vino hacia su cabeza.
Al ver como la copa de vino se acercaba a alta velocidad simplemente movió su cabeza hacia un costado, haciendo que la copa explotara en miles de pedazos contra la pared de mármol.
-Debería cuidar su personal, señor líder, tanto usted como yo sabemos que soy capaz de matar al consejo con un simple movimiento de manos si es que me apetece.- Palabras que decía con una aura asesina que lo rodeaba, mostrando con ello una fría mirada que era reflejada por el cristal de su casco.
Sin dudar el consejo se asusto y aun mas el ahora insolente que lanzo la copa de vino.
Haciendo caso omiso a lo sucedido el líder siguió la charla -Ashirogi Sagata un hombre de gran poder y prestigio influyente en la aldea de la cascada nos ha presentado el siguiente encargo, al parecer un ex miembro de la fuerza armada de takigakure se ha aliado con dos renegados de nuestra aldea han robado las reliquias de la aldea, objetos secretos que han estado en Takigakure por mas de 600 años. Los objetos tienen un valor incalculable, y es por eso que el adinerado señor pide sean devueltos. Se sabe que los renegados están ahora en la aldea del sonido pidiendo refugio y tienen en su poder las 3 reliquias, tu misión... es llevar de vuelta las reliquias a la aldea de la cascada. Tienes obligación de asesinar a los renegados, pero sin dejar huella alguna. Tampoco deben enterarse de que fue un Ninja de la Arena quien hizo el trabajo. - Esas fueron las palabras del líder esperando una respuesta.
Mirando fijamente a la cabecilla del grupo, meditando un momento y entonces con un simple -Acepto- tomo el encargo saliendo de la torre, desde ese momento la misión había sido tomada y cuanto antes tendría que ser terminada. Sin mas se preparo para un largo viaje a la aldea del sonido donde buscaría a los supuestos renegados. Una vez preparado salio por las puertas de la aldea, dando paso al desierto, donde las tormentas de arena y el frió desolador llegaba hasta los huesos. Horas habían pasado tantas que había perdido la cuenta, pues lo único que sabia era que salio el sol. Cansado y con sed deambulo por el desierto en busca de un manantial, tras solamente minutos de búsqueda encontró un manantial oculto entre las palmeras, era real por suerte no era un espejismo cosa que el lo comprobó tocando la superficie húmeda, Bebiendo el agua desmesuradamente atreves de la abertura de su casco mientras recargaba con sigo la cantimplora que una vez estuvo llena de licor. Mientras se paraba sus ojos lograron ver una herramienta muy útil para su viaje "Un caballo", un animal salvaje de semejante calidad en pleno desierto. No dudo ni un momento y así que de un salto se subió al caballo y este no se impuso, largando viaje por el desierto hasta el bosque que conectaba con la aldea del sonido y la hoja.
Verde, un color poco conocido por Ankoku, pues el desierto árido raras veces florecía alguna planta, y ahora que había llegado a un bosque donde el color verde rebosaba a montones de vida dejaba desorientado al sicario en su misión, ¿pues quien dijo que los demonios no lloran?. Tras contemplar la belleza de la naturaleza por pocos momentos, siguió rumbo galopeando al ras del amanecer entre un túnel hecho de ni mas ni menos que arboles. al final del camino fue desencadenado sobre su casco la luz que lo iluminaba. Tras un largo y cansado viaje por fin había llegado a la aldea del sonido, campos de arroz a su alrededor escuchándose a grandes distancias el sonido de los flautistas por lo caminos de tierra.Aun así la dulce melodía no era razón para abandonar la misión. A un costado venia una caravana siendo manejada por un shinobi de kumo, junto a un par de vacas, Vino, frutas y verduras, su apariencia fue grabada en el subconsciente de Ankoku. Cosa que lo tomo a su favor, pues colocando sus manos en posiciones especificas realizo el "Henge no jutsu" o técnica de transformación entonces una estela de humo rodeo al individuo enmascarado tomando la voz y forma exacta del "Shinobi de kumo". Su identidad había sido oculta un problema menos, pero ahora el problema radicaba en ¿Como localizar a sus victimas?. Pero esto no era problema para el sicario, pues con su conocimiento del mundo shinobi y el submundo lograrían conseguir su meta.
La apariencia del Shinobi de kumo (Robada Pero con gabardina)
Asi que adentrándose en el underground o también conocido como submundo fue en busca de información y que mejor que un mercado de información. Tras la apariencia de una imprenta, ahí habitaban asesinos, ladrones, estafadores, prostitutas, gente que vendería todo por pocos billetes, muy similares a nuestro sicario. Así que llamo a un hombre popular en el submundo por su conocimientos sobre el mundo ninja. El hombre se acerco a un costado mientra que disimuladamente en un sobre Ankoku daba la apariencia y los nombres de sus "victimas" Por el simple precio de 100 Ryous se le fue entregada la localización de estos hombres que se resguardaban en un campo cercano. Aun asi tras revelar tal información la tacañez de Ankoku relució tal que tan solo por el hecho de pagar 100 monedas le era un desperdicio, cuando menos el informante se lo esperaba su cuello fue cortado por un veloz movimiento del kunai que sostenía Ankoku en ese momento. Escapando veloz en la forma que adaptó, haciendo que sus pies hagan arder el suelo a cada paso que este daba.
Mas tarde llego a lugar donde se le informo, en ese campo estaba un pequeña choza que copulaba humo desde su chimenea, era obvio que gente estaba viviendo en ese lugar. Haciendo pensar por un minuto a Ankoku Yagami "¿Sera que me habrá engañado el hombre? imposible en su lenguaje corporal no apareció ningún error" Tras vacilar por un corto periodo decidió de una vez ir hasta la residencia. Oculto entre la grama de los campos vio por la ventana, tras indagar por pocos minutos, los encontró. Por fin Había encontrado a los ladrones de reliquias. Sin dudarlo atravesó la ventana de vidrio con un kunai en su boca. Entre tal acción mientras los fragmentos de vidrios lo rodeaban observo a las personas una vez mas. Eran maniquíes. Maniquíes sin vida disfrazados para confundir al sicario. Sin duda Había caído en una emboscada. Afuera de la casa estaban los verdaderos ladrones, Mientras un hombre alto de piel pálida con múltiples cocidos en su piel realizo unos sellos de manos diciendo "Elemento Fuego: Incendio Mortal (火遁・頭刻苦, Katon: Zukokku) " De la boca aquella persona nació una gran bala de fuego que estaba por impactar con la casa. Ankoku no tenia mucho tiempo para reaccionar, Se impulso de manera inconsciente a gran velocidad escapando de la explosión que genero la bala.
Ahí estaban los 3 ladrones. Un hombre alto con cabello largo y coseduras en su cuerpo. Otro de pelo oscuro y ojeras alrededor de sus ojos con una gran calabaza en su espalda y finalmente un enano de cabello blanco y un par de marionetas típicas de suna. Ankoku Ya venia prevenido sabia que sus habilidades ante mano. Ahora todo recaería en la lucha que se desencadenaría entre ellos. "3 contra 1 un numero dispar y algo injusto" Era el pensamiento que cruzaba como un rayo por la cabeza del sicario. Los hombre no tuvieron misericordia, no dejarían que nada se les interponga en el camino así que siguieron con su ataque, Tal que el jiungo ataco esta vez con una técnica de elemento rayo -Raiton: JibashiElemento Rayo: Asesinato Electromagnético- Fue lo que pronuncio el shinobi, lanzando de la palma de sus manso finos rayos hacia el. Pero eso no era todo, los otros dos hombres no quedaron con los brazos cruzados tal que el sabaku pelinegro haciendo que de su calabaza sea lanzada una bala comprimida de arena, mientras el akasuna haciendo juego de su marioneta aprovecho el golpe de generado por la bala arena para atraparlo dentro de su marioneta y activar las cuchillas con "Golpe Negro, Primer Funeral de Marionetista" Con ello los rayos lanzados fueron conducidos dentro de la marioneta instante donde tendría que morir nuestro héroe. Pero las cosas no terminarían así. Pues las cuchillas simplemente se doblaron al entrar en contacto su gabardina debido a su dureza, mientras que la corriente eléctrica solo estimulo a Ankoku aumentado su poder. Una aurora dorada empezó a generarse alrededor de la marioneta hasta el punto de romperse en pedazos. -Armadura de Rayo- Pronuncio Ankoku, al instante fue impulsado nuevamente a gran velocidad encestando un golpe destrozando el craneo y el resto del cuerpo del jounin mientras que el resto asustado pero firmes a la vez siguieron atacando con armas de filo cosa que no hicieron siquiera daño rebotando en el cuerpo de este, mientras que este caminaba lo mas tranquilamente posible mientras avanzaba hasta ellos, tomando del cuello al sabaku lo ahorco hasta que espuma salio de su boca, hasta que un ruido se escucho "Track" fue su nuez había sido destrozada. Faltaba uno, el enano akasuna, que al ver tal acto se asusto y actúa instintivamente envolviendo a Ankoku en hilos de chakra, cosa que no agrado para nada al sicario, el aura dorada empezó a destrozar los hilos compuestos de chakra, y con un simple kunai envuelto en chakra fuuton se lo inscrito en el cráneo, actuando como si se tratara de una moto-cierra, dejándolo irreconocible. Estaban muertos los traidores, era hora de encontrar el botín de los ahora muertos profanadores de reliquias. En eso Ankoku volvió al desierto tras otro largo viaje con las reliquias de Takigakure. El consejo había quedado satisfecho tras su trabajo pues nadie se había dado cuenta que este matado, es mas los rumores se expandieron generando un pequeño conflicto entre Kumo - Oto - Takigakure. Cosa que favorecía a los concejales para una futura guerra, Tomando el dinero de su encargo volvió al bar a ahogar su penas en alcohol. Exento de toda culpa.

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